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Opinión · 16 de septiembre de 2026

Los trabajadores ya han adoptado la IA. Sus empresas, todavía no.

Qué piensan de la inteligencia artificial quienes trabajan en España, según las encuestas publicadas entre 2025 y 2026. Cada cifra, con su fuente.

Por Pilar Sánchez

En el debate público sobre la inteligencia artificial y el trabajo suele hablarse de lo que va a pasar. Conviene empezar por lo que ya ha pasado. Y lo que ya ha pasado es que una mayoría de profesionales en España usa la IA en su trabajo, lo haya decidido su empresa o no.

Un uso que ya es mayoritario

El 63 % de los profesionales españoles utiliza herramientas de IA en su trabajo, frente al 52 % del año anterior5. El estudio de KPMG y la Universidad de Melbourne eleva la cifra al 68 % de los empleados que la usan de forma intencionada1. Las cifras varían según a quién se pregunte —entre toda la población de 16 a 74 años, el 17,9 % ha usado IA generativa por motivos profesionales en los últimos tres meses3—, pero la tendencia apunta en una sola dirección.

El uso intensivo es menor: el 15 % de los trabajadores la utiliza casi a diario y el 31 % varias veces por semana7. Y la edad pesa: el 75,6 % de los jóvenes de 16 a 24 años ha usado IA generativa, frente al 19,2 % de quienes tienen entre 55 y 643.

El miedo es al mercado laboral, no al puesto propio

Aquí aparece la aparente contradicción. Solo el 11 % de los trabajadores en España teme ser sustituido por la IA7. Sin embargo, el 56,2 % de la población cree que la IA traerá al mercado de trabajo más perjuicios que beneficios2, y el 62 % de los profesionales espera despidos, algunos (39 %) o muchos (23 %)5.

No es incoherencia: es que las preguntas miden cosas distintas. Se teme por el empleo en general más que por el propio. Y el sentimiento dominante no es el pánico, sino la duda: tres de cada cuatro españoles (75,7 %) nombran la «incertidumbre» entre lo que les provoca la IA; la «confianza», solo el 15,4 %2.

Más productivos, pero sin red

Quien la usa percibe resultados. El 67 % de los profesionales afirma que la IA le hace más productivo8, y el 60 % de los usuarios dice hacer trabajos que hace un año no habría podido hacer6.

El problema es cómo se está usando. El 38 % de los empleados ha utilizado la IA contraviniendo las normas de su organización, el 64 % ha dado por buenos resultados sin comprobarlos y el 53 % reconoce haber cometido errores por su causa1. Solo el 40 % ha recibido formación en IA1, y apenas el 23 % cree que su empresa ofrece la adecuada9.

La responsabilidad no está solo abajo. Únicamente el 22 % de los usuarios de IA cree que la dirección de su empresa tiene una estrategia clara6, mientras el 74 % teme quedarse atrás6. Y el 69,3 % de los trabajadores pide a su empresa que le forme10.

Los trabajadores no están esperando permiso. Lo que les falta no es voluntad, sino formación, criterio y reglas claras.

Lo que dicen los datos

La adopción de la IA en España no está frenada por el rechazo de quienes trabajan. Está frenada por la distancia entre un uso individual que avanza deprisa y unas organizaciones que no lo acompañan: solo el 21,1 % de las empresas de diez o más empleados usa IA4, cuando la mayoría de sus plantillas ya lo hace por su cuenta.

Esa distancia tiene un coste. Lo paga la empresa que no sabe qué datos salen por la puerta; y lo paga el trabajador, que asume riesgos sin formación y cree, en un 47 %, que la IA beneficiará más a la empresa que a él8. Cerrarla no exige frenar la tecnología, sino hacer lo que casi nadie está haciendo todavía: formar, fijar reglas y decidir.